La Paz, 27 de julio de 2026 (DCOM-UMSA).- La reciente escasez de oxígeno medicinal demostró la importancia de contar con capacidad propia para producir este recurso. En ese contexto, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) recibió este fin de semana los equipos que triplicarán la producción de su Planta de Oxígeno Medicinal y fortalecerán la capacidad del departamento de La Paz para responder con sus propios recursos.
La iniciativa es fruto del trabajo conjunto entre la UMSA, la Gobernación de La Paz y el Ministerio de Salud, que impulsaron la reactivación y ahora ampliación de la producción de un insumo estratégico para el sistema de salud. Con el nuevo equipamiento, la planta aumentará su producción de 30 a 90 botellones diarios, volumen que cubrirá más del 50% del requerimiento de La Paz, destacó la rectora María Eugenia García, Ph.D.
Durante la reciente emergencia por el desabastecimiento de oxígeno, la UMSA reactivó su planta para abastecer a hospitales y centros de salud. “La UMSA es respuesta para La Paz”, recordó el director de la Carrera de Ingeniería Mecánica y Electromecánica, Ing. Jaime Sánchez, al explicar que la autonomía universitaria permitió actuar con rapidez y que el trabajo coordinado entre las instituciones hizo posible concretar esta nueva etapa del proyecto.
Ahora comienza la fase técnica. El director del Instituto de Investigaciones Mecánicas y Electromecánicas (IIME), Ing. José Siñani, explicó que el nuevo sistema incorpora equipos de mayor capacidad para la compresión y carga de oxígeno, lo que permitirá alcanzar las 90 recargas diarias una vez concluida la instalación, prevista para esta semana gracias a los esfuerzos logísticos para trasladar los equipos de grandes dimensiones por parte de la universidad.
El impacto de este proyecto va más allá de triplicar la producción de una planta, representa un paso hacia una mayor autonomía de La Paz en oxígeno medicinal, reduciendo la dependencia externa y fortaleciendo la capacidad del departamento para responder ante emergencias. Es también una muestra de que la articulación entre la universidad pública y las instituciones del Estado puede traducirse en soluciones concretas para proteger la vida.





